Pequeña en un mundo plagado de enormes sombras, te armaste de coraje y no te permitiste amedrentar. Aprendiste sobre sobrevivencia y dejaste las preocupaciones de lado, "la vida no termina aún, queda mucho por delante y mientras sigas tu camino sin detenerte te harás más y más fuerte" te repetiste. No siempre todo fue bueno, no, combatir las sombras no es sencillo y en más de una ocasión te atormentaron hasta puntos críticos, pero, cuando estabas a punto de caer, te aferrabas con testarudez a tus convicciones y continuabas, confiabas en salir victoriosa y, hasta ahora, así ha sido.Por cada enfrentamiento que te veías obligada a tener adquiriste mayor seguridad, desarrollaste resistencia y cada vez te importaba menos la aparición de enemigos. La calma se adueñó de ti y olvidaste lo que era la desesperación.¿Por qué flaquean tus fuerzas ahora?, ¿dónde quedó tu vigor? No vuelvas a ser esa pequeña que vivía escondiéndose temerosa de enfrentar a los gigantes. ¿No recuerdas nada de lo que la experiencia te enseñó? El tamaño no determina tu fuerza, el ganador no se decide antes de que el encuentro comience, el que tropieces una vez no significa que nunca podrás volver a ponerte de pie.... todo depende de ti.Tú no eres así, tú no eres así, tú no eres así, tú no eres así, tú no eres así, tú no eres así, tú no eres así, tú no eres así, tú no eres así, tú no eres así, tú no eres así, tú no eres así, tú no eres así, tú no eres así, tú no eres así, tú no eres así... ¡reacciona!
Lentamente abres los ojos para encontrarte con el mismo aburrido cielo de siempre, nunca de día, nunca de noche, nunca nada que lo atraviese y le despoje de su triste monotonía.Te hallas recostada sobre una mullida hierba, cierras tus puños en un afán de sentir como el pasto se enreda entre tus dedos, en un intento desesperado por sentir que existe algo más con vida en ese abandonado lugar.No haces ni el más mínimo intento por ponerte de pie, te resulta reconfortante el contacto del suelo contra tu piel y sabes que de nada serviría abandonar aquel sitio, puesto que vayas donde vayas siempre será igual, un eterno e inmutable prado del que, según tu experiencia, no hay salida.No sabes cuánto tiempo has estado allí, no tienes ningún tipo de referencia que te ayude a determinarlo, pero ya estás acostumbrada, no te molesta y te ocupas únicamente de observar el cielo, palpar la hierba o simplemente cerrar tus ojos y escapar a tus fantasías.Te recuestas de lado y te dispones a regresar a tu utopía cuando percibes, sorprendida, como una suave y cálida brisa acaricia tu rostro... ¿cómo es posible? en todo el tiempo que llevabas ahí jamás había soplado viento.Alarmada te sientas y miras detenidamente en la dirección desde donde la brisa provenía y, pasmada, notas que hay algo fuera de lugar en el paisaje: a unos metros de lejanía se alzaba imponente una gran puerta.No sabiendo si ignorarla o no, titubeas unos momentos sin moverte, pero tu curiosidad es más grande e impulsivamente te levantas acercándote de forma pausada. La puerta era de madera de roble y tenía un pomo bañado en oro, estaba ubicada de forma vertical sin que nada la sujetara.Temerosa decidiste rodearla, observarla, tocarla, apoyarte contra ella. Tus manos, instintivamente y sin tu consentimiento, se acercaron al pomo con intención de abrirla, pero reaccionaste antes de que lograran su cometido.Te sentaste a unos centímetros de distancia y allí te quedaste, sin apartar la vista, casi sin respirar, no querías perder siquiera un momento... aquella puerta te tenía cautivada.Quién sabe cuánto tiempo pasaste de esa manera, ni siquiera tú eras consciente de lo mucho que así estuviste, pero no te importaba, no había nada mejor que hacer y este nuevo suceso te mantenía entusiasmada.Estabas absorta en tus pensamientos, con la mirada fija en el objeto de tu anhelo, cuando oíste una voz proveniente de él. Instantáneamente te levantaste y retrocediste unos pasos.De súbito, la puerta se abrió y de ella se asomó una mano extendida, la voz se volvió a escuchar, pero ahora de forma más débil. Vacilaste, querías huir pero no te apartaste de tu lugar.La voz se escucho una tercera vez siendo todavía más débil y prometiendo extinguirse, la mano comenzó a retroceder y desaparecer en la oscuridad que había en el interior de la puerta. Entonces, sin pensarlo, te acercaste y tomaste la mano que había estado invitándote.Con delicadeza fuiste jalada hacia donde ella se encontraba, obligándote a atravesar lo que hasta ahora habías evitado. Una agradable calidez te envolvió completamente y un brillo, hasta ahora desconocido para ti, te encegueció... te estabas internado en un nuevo mundo...
Río de aguas algo agitadas cuyo volumen incrementa con los años, los residuos que se te han confiado te amparan y conservan bien alimentado, lo sé, y antes que hacerte desaparecer sólo extienden tu infame existencia.
Comenzaste como un hilo que fluía tímida y engañosamente sin causar ningún tipo de inquietud, con el correr del tiempo te transformaste en un arroyo de aguas sosegadas. ¡Mírate ahora!, sigues evolucionando... sólo espero que no llegue el día en que te conviertas en un torrente incontrolable que termine por inundar y absorber todo lo que se interponga en tu impredecible camino.
Horas y horas paso ensimismada observándote, eres peligroso pero tienes un innegable encanto, tu color profundo y tu dulce aroma invitan a acercarse a ti, prometes ambrosía a los ingenuos sedientos e incluso a los que no lo están y, cuando se acercan lo suficiente, les abrazas sutilmente y les llevas a un mundo de caos y exasperación... ¿estaré acaso equivocada?
Quizás no eres tan malo como yo sospecho, quizás mi opinión de ti se aleja bastante de la realidad, quizás estás aquí para otorgar bienestar y eres la única vía de escape para los que viven atrapados en el eterno atardecer, pero sólo los valientes han descubierto tu secreto.
Ciertamente me pregunto si debería adentrarme en ti y resolver el enigma que mantiene animada a mi curiosidad, quizás eso significaría renacer o, en caso desfavorable, quizás signifique beber continuamente un amargo y desagradable trago de miseria.
